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miércoles, 8 de julio de 2015

La sanidad y la sociedad tenemos una deuda con los pacientes con trastornos alimentarios

Esta tarde volviendo del trabajo iba escuchando el programa "La ventana" y en un momento determinado hicieron una introducción a un tema que me hizo pensar. La reflexión consistía en porqué personas que sufren enfermedades como el cáncer lo cuentan con orgullo y sirven de acicate para otras personas y en cambio las personas que sufren o han sufrido un trastorno alimentario no hacen lo mismo, más bien se ocultan.
Esta introducción dio paso a una entrevista a Julia Jiménez, estudiante de nutricion y enferma de anorexia en relación a un artículo impresionante del Huffington Post donde contaba su vivencia. Os recomiendo fervientemente tanto escuchar el programa como leer el artículo, que pone los vellos de punta. Julia se abre en canal y cuenta sus miedos y su amor por la vida. Se autoafirma mediante comparaciones con otras patologías. ¿Si otras personas que padecen enfermedades cuentan sus vivencias sin pasar vergüenza, porque tiene que tenerla ella? Esta pregunta es clave para una primera reflexión.
La sociedad estigmatiza a las personas que sufren estos trastornos, por cierto, bastante más numerosos que la anorexia y la bulimia. Muchos, a veces sin querer, dedicamos los calificativos de gorditos a los bulímicos, y de caprichosas y vacías a las que padecen anorexias. Muchos consideran que son niñas caprichosas que se les va la mano queriendo ser guapas. Nada más lejos de la realidad. La sociedad en vez de ayudarlas fomenta la comercialización de unas tallas casi imposibles. Son personas enfermas de gravedad, que necesitan ayuda para superar lo que subyace, un problema de autoestima. Las personas que padecen estos trastornos no tienen culpa de nada, los familiares tampoco, pero para su curación la sociedad bien haría en aceptar a estas personas con más humanidad. Comprensión y paciencia es lo que se necesita para unos trastornos graves y adictivos para la propia persona,

El mundo de los modelos es un vivero de trastornos alimentarios
En la entrevista realizada en la SER, además del testimonio de Julia, han contado con las palabras de la Dra Gómez Candela, jefa de la Unidad de nutrición del Hospital de la Paz. Interesantísimas palabras de las que me quedo con varios puntos. De los trastornos alimentarios se debe de hablar con normalidad, pero nunca hacer publicidad de las acciones que realizan los enfermos ya que automáticamente actúan con efecto mimético en otras potenciales pacientes. Otra reflexión a la sociedad, nada de hacer publicidad sobre lo que hacen estas personas, ni hacer publicidad de las web que difunden estas acciones, sino denunciarlas.

En un momento determinado la Dra. Gómez mencionó que la anorexia y la bulimia son solo la punta del iceberg de estos trastornos, pero hay más, por ejemplo la vigorexia, y de más difícil diagnóstico, sobre todo porque, al ser menos frecuentes, se les dedica por parte del Sistema Nacional de Salud menos recursos. Estas verdades que se repiten con demasiada frecuencia no hacen más que poner encima de la mesa un problema de nuestra sanidad, los recursos van en función de las enfermedades, no de los enfermos. Todos tenemos derecho a tener recursos por parte de nuestra sanidad, ya que las personas no tienen la culpa de padecer enfermedades menos frecuentes.

Su última reflexión fue un aviso a navegantes. Mucho cuidado con comenzar dietas sin control de su médico. En muchas ocasiones las dietas descontroladas son los desencadenantes de estas enfermedades. Este último tema me lleva personalmente a una última reflexión, ¿para cuando los gobiernos correspondientes van a perseguir todos estos sistemas de pérdida de peso absolutamente falsos y peligrosos para la salud? ¿Es mejor realizar leyes contra la seguridad ciudadana como la ley mordaza que regular todo el submundo de la pseudo medicina estética y todas las dietas milagro?

En resumen, tanto la sociedad como la sanidad pública tenemos una deuda con estos pacientes. Comencemos a saldarla con sentido común, comprensión y humanidad.

Imágenes que inducen a una falsa perfección. Foto: bajardepeso10.com

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