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sábado, 25 de julio de 2015

¿Qué es más importante, la independencia o la ciudadanía?

Como introducción definiré mi posición con respecto a la madre de todas las madres, la independencia. Estoy absolutamente a favor del derecho a decidir de Catalunya mediante una consulta pactada con el gobierno central. Yo votaría no, pero si votara más del 50% de la población censada y saliera el sí lo acataría perfectamente.

Dicho esto, no me interesa ese tema, lo que me interesa es que hace aproximadamente tres años, desde la masiva Diada del once de septiembre de 2012, que no existe nada más en la política catalana que la independencia. Da igual que haya numerosos escándalos alrededor de la financiación irregular de CiU, da igual el caso Pujol, incluso da igual la reciente encarcelación de Jordi Sumarroca, hijo de unos de los padres de Convergència, la cuestión importante es que Mas es el Mesías que llevará al pueblo catalán al paraíso de la independencia.

Recientemente se hizo pública la lista conjunta de "Junts pel Sí" que une a figuras representativas del independentismo, junto a Convergència y a ERC. Si esta candidatura vence las elecciones del 27S, el próximo presidente de la Generalitat será Artur Mas, apoyado por un partido de ¿izquierdas? como el partido de Junqueras.

Convergència y Mas llevan el suficiente tiempo en el gobierno para concluir una serie de temas. Es un partido de derechas con lo que favorece la privatización de la sanidad y de la educación y no le importa las necesidades de los más desfavorecidos. Convergència es tan de derechas como el PP con la diferencia que el nivel humanístico de Mas es inmensamente superior al de Rajoy. En resumen, más formado pero con el mismo tipo de política basado en los recortes. Por si esto no fuera suficiente para ver por donde va CDC, en los últimos tiempos se ha añadido el tema que parece que la única población que puede tener derechos es la que está de acuerdo con la independencia, los demás no somos catalanes de primera división. Es un concepto que choca con la democracia pero es así.

Las elecciones autonómicas catalanas están a la vuelta de la esquina, y aunque Mas las enfoca como unas elecciones plebiscitarias, lo cierto es que se decide el futuro gobierno de Catalunya que acarreará un programa electoral con una serie de medidas que afectarán a la ciudadanía. Que me perdone todo el mundo, pero a mi lo que me importa es que medidas va a hacer el futuro gobierno, y como afectarán esas medidas a mi bolsillo y a mis derechos como ciudadano ¿Ha explicado alguien que por el hecho de ser independientes en que va a cambiar nuestro día a día? Si gana la lista de Mas, ganará un partido de derechas ¿Alguien conoce algún país del mundo donde gobierne la derecha que miren por el bien común de la ciudadanía, por los más necesitados, y por preservar los bienes públicos? Lo cierto es que un número importante de la población deja esto en un segundo plano y apuesta primero por la independencia, como si el hecho que te machaquen en un país en vez de una comunidad autónoma sea menos doloroso. Nadie conoce el programa de Mas porque da lo mismo, y eso es muy peligroso.

Mas y Junqueras unidos por encima de tod0


Mas ha conseguido tapar su política de recortes con su giro independentista, la única manera de pasar a ser un President a la altura de Companys o Tarradellas. Pues bien, tengo la esperanza que a mucha gente lo que verdaderamente le importe es tener dinero a fin de mes para poder comer y que nuestros hijos puedan tener un futuro. Para ello lo importante es aplicar políticas sociales, que favorezcan el empleo y el cuidado de los más débiles, y eso, a día de hoy, sólo lo pueden hacer verdaderos partidos de izquierda, no aquellos que son capaces de tapar recortes para conseguir la independencia, como está haciendo, de forma lamentable, Junqueras con ERC.

El único camino es la izquierda, y como el PSC está sometido a un debate interno infinito de que posición debe tomar ante la independencia, no queda otro camino que buscar una candidatura de unidad popular con personas que para ellos lo primero sea hacer políticas de izquierdas y lo demás ya vendrá después. El único camino que queda para la esperanza de Catalunya y el resto de España es una unión sin siglas de todas las personas de izquierda de verdad. En un proyecto donde quepan todos los que se sientan cómodos con ello, los que no les importe ganar el centro, porque lo que hay que ganar de verdad son los derechos de la ciudadanía. 

Se ha terminado el tiempo de política de siglas, hay que hacer política de ideas y hechos, y no necesariamente mediante partidos políticos. Plataformas como Somos Izquierda que buscan la unidad de la gente de izquierda para marcar un programa con el que intentar orientar a los partidos son herramientas tan válidas como los partidos que se presentan a las elecciones.Quizás estas elecciones sean muy prematuras para movimientos de unión popular, pero el camino está marcado y candidaturas como la de "Catalunya si es pot", encabezada por Lluís Rabel, van en la línea a seguir en política. Esta confluencia que busca el beneficio de la gente y a posteriori el que la gente pueda votar de que manera quiere relacionarse con el resto del estado. 

Lluís Rabel, candidato de Catalunya si es pot

lunes, 20 de julio de 2015

Ser de izquierdas debería estar por encima de los partidos

El origen del concepto político de izquierda y derecha data de los tiempos de la Revolución Francesa, donde lo que optaron en la Asamblea Nacional Constituyente por dar poder absoluto al rey se situaban a la derecha y los que ponían por delante del poder real a la soberanía nacional, se situaron a la izquierda. Este punto de partida, quizás anecdótico para muchos, es una clara declaración de intenciones del concepto abstracto de "ser de izquierdas": el poder está en el pueblo. 

Lo cierto es que la esencia de la izquierda, esa idea que el poder está en el pueblo está más de moda que nunca. Los partidos de izquierda tradicional, y más concretamente el PSOE, ha coqueteado demasiado con políticas más cercanas al centro derecha cuando ha gobernado y eso sus votantes no se lo han perdonado. Además viendo que el PSOE deja escapar ocasiones únicas para reivindicar su categoría de partido de izquierda como sería su rechazo absoluto a cualquier forma de gobierno no democrática, como es la monarquía, o su posición inequívoca contra Alemania en el acoso y derribo que hace a los países del sur, la gente se cansa y busca alternativas. 

Imagen:conceptodefinición.de

Esa búsqueda es lo que ha hecho la aparición de partidos como Podemos, partidos que en su origen clamaban por un concepto democrático absolutista, todo se decide entre todos. Luego rascando, rascando, también tenía su truco...
Lo cierto es que somos muchos los que nos declaramos de izquierdas que tenemos meridianamente claro que líneas rojas son infranqueables e innegociables. Y eso lleva a que los partidos dejan de ser una herramienta para convertirse en un obstáculo, ya que no defienden las necesidades y peticiones del pueblo. Muchas personas de izquierda ven que los partidos se quedan cortos para reivindicar todo lo necesario y es por ello que no queda otro remedio que buscar la confluencia mediante iniciativas de unidad popular que no les preocupe quedar mal con poderes fácticos, si no que su único interés sea el interés general ¿Es eso demasiado pedir?

Cada vez somos más que no buscamos el voto al menos malo porque eso no es suficiente para parar que una Merckel de turno decida en la distancia cuanto tienen que cobrar mis pensionistas, o si mi sanidad tiene que dejar de ser universal. Y si tenemos claro que ningún partido cumple al 100% nuestras necesidades, no es extraño que hagamos al revés, definamos nuestras necesidades e intentemos que los partidos las asuman como suyas. Eso no es ser traidores a los partidos de izquierda, todo lo contrario, lo que se busca es enderezar esos caminos que se han torcido para conseguir el beneplácito de unos supuestos votantes de centro.

Para todo aquel que se considere de izquierdas lo principal debe ser nuestros principios e ideales y si no los cumplen nuestros "queridos partidos" debemos hacer lo posible para encontrarlos donde sea e intentar contagiar a esas siglas ansiosas de poder. ¿Es eso ser un traidor? Prefiero ser traidor que engañarme a mi mismo, lo siento. Por eso soy de izquierdas, por eso SomosIzquierda.

Movimiento 15M, el principio del fin de la política tradicional



domingo, 12 de julio de 2015

¿A quién hace daño una confluencia de la izquierda?

En las últimas semanas el panorama de la izquierda está especialmente activo. Sin tanta parafernalia mediática como otros se presentó el pasado 20 de Junio la plataforma Somos Izquierda, un proyecto de buscar líneas en común de todas las bases para poder influir en los partidos, pero no formar un partido propio. Más recientemente, y a una velocidad casi supersónica, surgió la propuesta Ahora en común, con otra intención, ya que este proyecto si busca presentarse a las generales. Casi de una forma contra programada, Podemos hizo una demostración de músculo en el foro por el cambio criticando todos estos movimientos y atribuyéndose la medalla de ser los únicos capaces de ser una alternativa a los partidos tradicionales. Todos estos movimientos son mirados por el PSOE, entre una mezcla de desprecio e incredulidad, como diciendo que para que se quiere una confluencia, si ellos son esa aglutinación de la izquierda.

Y con todos estos ingredientes de la ensalada, las personas que somos ideológicamente de izquierdas no tenemos un panorama fácil. El PSOE, lejos de hacer una autocrítica de porqué no hace más que perder votos, y el porqué la mayoría de sus votantes son mayores de 50 años, no hace más que decir que entiende el mensaje de la ciudadanía. ¿Si lo entiende, porque no corrige esas sensación que ya es solo un partido de izquierdas en las siglas, pero en la realidad se muere de ganas por invadir el centro? El PSOE tiene que ser humilde y aprender de sus errores, así como modular sus necesidades a los de la población actual.

Por otro lado tenemos a PODEMOS. Su aparición ha marcado un antes y un después en la política española. Era imprescindible una aparición de este tipo en este país para reactiva la ilusión, y para que los partidos tradicionales vieran que se les terminaba el chiringuito. Pero ese papel no les hace ser los jueces de quienes son los buenos y los malos en esto de la política. No les da el derecho a decidir quien vale para la regeneración de este país ni cuales son las herramientas para conseguirlo.

Entre las dos aguas de lo tradicional y lo progresista se queda IU. Un partido implicado, pero con una estructura muy encorsetada. Las circunstancias han llevado a un hombre como Alberto Garzón, atrapado en unas siglas, pero con una mentalidad más abierta en cuanto a las confluencias. Como buen discípulo de Anguita, no puede ni ver a nada que huela a socialista aunque venga en son de paz. Si lo que quiere Garzón es confluencia, el primer paso es no cerrarse a nadie que quiera sumar.

En medio de estas guerras de partidos, siglas y egos ha aparecido Ahora en común. Como idea es prometedora, pero es prematuro su evaluación. Lo que no es prematuro es hablar de la plataforma Somos Izquierda. Con varios meses desde su nacimiento, esta idea se ha ido forjando poco a poco con la unión de bases de TODOS los partidos, incluyendo algún verso libre que no se sabe ubicar en ninguna sigla. No es igual que otras ideas, no es igual que otros partidos, ¿por qué? Por que no es ni quiere ser un partido y porque su línea de pensamiento no está dictada por ninguna sigla sino porque lo piensan la gente de las bases de la izquierda.

Las redes sociales braman desde todas las siglas calificando de traición la aparición de líneas diferentes a sus partidos. ¿Es eso democrático? ¿No tiene todo el mundo derecho a buscar un marco donde se aglutine todo lo bueno que pueda haber en todos los partidos? ¿Acaso da miedo que la gente descubra que no se necesitan a mesías para salvar a nadie sino una mentalidad de sumar entre todos? Y finalmente, ¿a quién hace daño una confluencia de la izquierda? Quizás alguien me conteste a estas preguntas, pero a la última apunto una posible respuesta, al Partido Popular.


miércoles, 8 de julio de 2015

La sanidad y la sociedad tenemos una deuda con los pacientes con trastornos alimentarios

Esta tarde volviendo del trabajo iba escuchando el programa "La ventana" y en un momento determinado hicieron una introducción a un tema que me hizo pensar. La reflexión consistía en porqué personas que sufren enfermedades como el cáncer lo cuentan con orgullo y sirven de acicate para otras personas y en cambio las personas que sufren o han sufrido un trastorno alimentario no hacen lo mismo, más bien se ocultan.
Esta introducción dio paso a una entrevista a Julia Jiménez, estudiante de nutricion y enferma de anorexia en relación a un artículo impresionante del Huffington Post donde contaba su vivencia. Os recomiendo fervientemente tanto escuchar el programa como leer el artículo, que pone los vellos de punta. Julia se abre en canal y cuenta sus miedos y su amor por la vida. Se autoafirma mediante comparaciones con otras patologías. ¿Si otras personas que padecen enfermedades cuentan sus vivencias sin pasar vergüenza, porque tiene que tenerla ella? Esta pregunta es clave para una primera reflexión.
La sociedad estigmatiza a las personas que sufren estos trastornos, por cierto, bastante más numerosos que la anorexia y la bulimia. Muchos, a veces sin querer, dedicamos los calificativos de gorditos a los bulímicos, y de caprichosas y vacías a las que padecen anorexias. Muchos consideran que son niñas caprichosas que se les va la mano queriendo ser guapas. Nada más lejos de la realidad. La sociedad en vez de ayudarlas fomenta la comercialización de unas tallas casi imposibles. Son personas enfermas de gravedad, que necesitan ayuda para superar lo que subyace, un problema de autoestima. Las personas que padecen estos trastornos no tienen culpa de nada, los familiares tampoco, pero para su curación la sociedad bien haría en aceptar a estas personas con más humanidad. Comprensión y paciencia es lo que se necesita para unos trastornos graves y adictivos para la propia persona,

El mundo de los modelos es un vivero de trastornos alimentarios
En la entrevista realizada en la SER, además del testimonio de Julia, han contado con las palabras de la Dra Gómez Candela, jefa de la Unidad de nutrición del Hospital de la Paz. Interesantísimas palabras de las que me quedo con varios puntos. De los trastornos alimentarios se debe de hablar con normalidad, pero nunca hacer publicidad de las acciones que realizan los enfermos ya que automáticamente actúan con efecto mimético en otras potenciales pacientes. Otra reflexión a la sociedad, nada de hacer publicidad sobre lo que hacen estas personas, ni hacer publicidad de las web que difunden estas acciones, sino denunciarlas.

En un momento determinado la Dra. Gómez mencionó que la anorexia y la bulimia son solo la punta del iceberg de estos trastornos, pero hay más, por ejemplo la vigorexia, y de más difícil diagnóstico, sobre todo porque, al ser menos frecuentes, se les dedica por parte del Sistema Nacional de Salud menos recursos. Estas verdades que se repiten con demasiada frecuencia no hacen más que poner encima de la mesa un problema de nuestra sanidad, los recursos van en función de las enfermedades, no de los enfermos. Todos tenemos derecho a tener recursos por parte de nuestra sanidad, ya que las personas no tienen la culpa de padecer enfermedades menos frecuentes.

Su última reflexión fue un aviso a navegantes. Mucho cuidado con comenzar dietas sin control de su médico. En muchas ocasiones las dietas descontroladas son los desencadenantes de estas enfermedades. Este último tema me lleva personalmente a una última reflexión, ¿para cuando los gobiernos correspondientes van a perseguir todos estos sistemas de pérdida de peso absolutamente falsos y peligrosos para la salud? ¿Es mejor realizar leyes contra la seguridad ciudadana como la ley mordaza que regular todo el submundo de la pseudo medicina estética y todas las dietas milagro?

En resumen, tanto la sociedad como la sanidad pública tenemos una deuda con estos pacientes. Comencemos a saldarla con sentido común, comprensión y humanidad.

Imágenes que inducen a una falsa perfección. Foto: bajardepeso10.com

domingo, 5 de julio de 2015

Grecia reinventa la Democracia

La palabra griega "democracia" ("el gobierno del pueblo") fue inventada por los atenienses para definir un sistema de gobierno de la ciudad en el cual las decisiones eran tomadas por la asamblea de ciudadanos. Aunque es cierto que no votaban ni mujeres ni esclavos, la podemos considerar el origen del concepto moderno de la Democracia.
Ahora, en el 2015, Grecia reinventa el concepto democrático, ayuda a recordar lo que es, o mejor dicho lo que debería de ser la Democracia. Los políticos deben entender que un voto cada 4 años no da carta blanca a hacer lo que quieren. Todo aquello que afecte a las condiciones esenciales del pueblo y que además no lo hubieran proclamado en su programa electoral tiene que ser decidido por él mismo. 
Pues bien, Tsipras ha decidido preguntarle a su pueblo si querían las condiciones que exigía Europa para ampliar el rescate. Si para conseguir el dinero del rescate implica que mucha gente del pueblo empeore sustancialmente sus condiciones de vida, es normal que vote la gente, y el pueblo griego ha dicho que ya no puede más, y dice NO al chantaje económico de la Troika.

A algunos se les va a atragantar el yogur griego


Que no nos engañe nadie, los griegos no están diciendo que no quieran formar parte de Europa, ni que quieran salirse del Euro, ni siquiera que no estén dispuestos a determinados sacrificios para conseguir el rescate, simplemente están diciendo que quieren ser ellos los que digan que pueden y que no pueden hacer. Y eso, que es absolutamente legítimo, Europa lo tiene, no solo que respetar, sino que lo tiene que apoyar y ser solidarios con un pueblo que históricamente es una cuna de la civilización europea. En otras ocasiones anteriores de la historia se ha sido solidario con otros pueblos (véase Alemania tras la Segunda Guerra mundial) de cara a amortizar deuda, porque tienen que prevalecer los principios humanos, no lo económicos.
Lo único que espero que esta reinvención de la democracia mediante la victoria del OXI, sea el primer paso para un contagio de este espíritu a toda Europa. Siento envidia por no haber votado la modificación del artículo 135 y siento envidia por no votar si quiero monarquía o república. El sur de Europa se tiene que unir y decir no a la actual situación de Europa. Este debe ser el final de la tiranía de los poderes económicos y el triunfo de la voz del pueblo. Respetemos y sigamos el camino griego.
Tsipras ha ganado una batalla, no la guerra