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lunes, 23 de diciembre de 2013

Feliz 2014 si nos deja el PP


Termina un nuevo año y para mi son unos días de excitación, porque aun tengo la esperanza que existe magia en la nochevieja y nos puede ayudar a superar estos malos momentos que envuelven a muchos, demasiados... SI, ya lo sé, hace falta demasiada magia para cambiar todo esto, y la puntilla que necesitábamos era el tema del aborto.

Como ciudadano de a pie me gustaría tener una entrevista con Rajoy y otra con Rubalcaba. Me gustaría que el primero me explicara que le lleva a tomar decisiones que son tan impopulares y que sólo benefician a unos pocos. Realmente me hace pensar que no quiere volver a ser presidente, porque difícilmente así podrá captar algún voto que no sea el de algunos ciegos de la derecha.

Y a Rubalcaba, pese a que en los últimos tiempos ha sacado un poco la casta, le diría a que espera a sacar a la gente de izquierda a la calle. La gente queremos salir, de hecho lo hacemos de forma sectorial, educación, sanidad, preferentes, pero se necesita canalizar todo el descontento que tenemos ante, ya no una mala política, si no a un abuso de poder en toda la regla. El PP, amparado por la Santa Madre Iglesia Católica, nos lleva a unas leyes que nos recuerda a épocas anteriores a 1975.

Que no me digan que nos estamos recuperando. Cada vez hay más gente que no llega a final de mes, que no tiene para comer, que no tiene para lo mínimo para vivir, que no me digan que mejoran los marcadores macroeconómicos, porque esos no me dan de comer.

Aprovecho para desearos a todos felices fiestas y que este año 2014 sea el final de la crisis, pero no de la crisis económica, no, si no de la verdaderamente importante, la CRISIS DE VALORES que invade la sociedad. Esa crisis que hace que cada vez nos inunde más la desilusión y nos paralice hasta los límites de revelarnos contra lo injusto, contra la intolerancia, contra el egoísmo, contra la falta de generosidad, contra la AUSENCIA de LIBERTAD de acción y de pensamiento, contra el insulto a nuestra inteligencia, en resumen, contra la falta de moral más absoluta en el ser humano en todos 
los ámbitos que nos rodean.

 

viernes, 20 de diciembre de 2013

Sólo por la ley del aborto ya vale la pena tomar la calle

No soy dudoso en mis simpatías hacía el PP. Yo soy uno de esos muchos que se muere de ganas que las calles se inunden de personas protestando con el paulatino retraso que estamos sufriendo como país. Son muchas las razones para ello: facilitación del despido, privatización de la sanidad, corrupción, reforma de la enseñanza... Todos tendremos nuestras razones. Pues bien, hoy han presentado en sociedad la nueva ley del aborto del ministro Gallardón.
Esta ley por si sola es razón más que suficiente para que millones de hombres y mujeres llenemos la calle demostrando que es una vergüenza destacar por ser uno de los países más retrógrados de los países "desarrollados".
¿No se dan cuenta que si una mujer quiere abortar es que. sea la que sea, tiene una razón de peso para ello? Si una persona que quiere abortar, no lo hace, ¿no pueden ser mucho peores las consecuencias tanto para la madre como para el niño? Aunque las razones sean únicamente económicas, si una familia no tiene un euro, ¿es justo que crie en la más absoluta indigencia a alguien más? ¿Es eso lo que quieren las mentes cristianas del PP? ¿Es eso lo que quiere la Iglesia? ¿Qué haya más infelicidad, más pobreza, más  hambre?
Me he puesto en uno de los temas discutibles, razones económicas, pero, ¿quien somos nadie para cuestionar la decisión de cualquier persona con algo que le incumbe a toda una vida?
Además, y aunque sea de Perogrullo, una ley del aborto no obliga a abortar, que no lo olvide nadie. Pera esta ley casi obliga a no abortar. La que no quiere que no aborte, estaría bueno, pero la que quiera, por Dios, si por Dios, que lo haga. No hay persona más maravillosa en el mundo que una madre, por lo que si una mujer decide que en ese momento no puede o no debe ser madre, no hay una decisión más respetable en el mundo.

domingo, 8 de diciembre de 2013

El cansino problema catalán

Por si me leéis por primera vez comentaros que soy un andaluz que llevo 34 años en Catalunya, más años que muchos catalanes nacidos aquí y me siento catalán.
Desde que Mas decidió darle un giro independentista a su política, no porque se iluminara si no porque pensaba que le iban a dar un rédito político que hasta el momento no le han dado y dudo que le den, el discurso sobre la independencia, el federalismo, el referéndum invade nuestro día a día con más asiduidad del que me gustaría. No eludo el tema, es necesario hablar de ello, pero si me molesta y mucho, que se coloque en el primer lugar de las necesidad del pueblo cuando no es así. Utilizan el discurso del independentismo como si eso fuera la solución a todos los desmanes que los dos gobiernos de derecha nos infringen. Queremos políticas sociales, educación y sanidad pública de calidad, políticas de fomentar el empleo, subir impuestos a los ricos, justicia independiente, enchironar a todos los políticos corruptos. Esa y no otra es nuestra prioridad.
Dicho esto, no soporto que alguien de fuera de Catalunya que nunca haya estado opine del problema al que se somete al castellano parlante. Señores, es admirable la política lingüística catalana que permite a los niños aprender bien dos idiomas y se trata exquisitamente al de fuera. ¿Qué la ley dice que Catalunya es España? Si, es así, pero, ¿no hay que tener en cuenta lo que opina de eso la gente que vive aquí. Y esto va para los dos bandos.
Yo quiero una Catalunya es España, pero en una convivencia amiga, ni unos echando en cara el pasado opresor, no otros diciendo que Catalunya se ha de quedar por el artículo 33, en vez de intentar analizar el singularismo catalán y poder darle su espacio. Catalunya se quedará junto al resto del Estado, si el resto del Estado demuestra que quiere a Catalunya, pero no es una relación de fuerza, si no en una relación de amistad, de corazón.
 
Un mensaje para los independentistas intolerantes, que los hay y muchos: gente que como yo quiere un marco de convivencia amistosa entre ambas partes los hay y bastantes. Porque existimos muchas personas que tenemos todas las banderas o ninguna, que nuestro himno es el de la paz, y que nuestra frontera es tan grande o tan pequeña como el respeto a la persona que tienes al lado sentada en el metro. No creo en las fronteras, no creo en los límites, no creo en las diferencias, creo en la convivencia, en el respeto y en la igualdad. Lo siento, ni soy españolista, ni soy independentista, soy federalista y republicano. Cambiemos la Constitución demos el marco necesario para la convivencia justa, y echemos a los verdaderos enemigos de todos, a los corruptos y a los insensibles ante las diferencias sociales.